Posteado por: Rafa Caro | 23 febrero 2013

LA CRISIS Y LOS MORUGOS. Crónica de Cecilio

Se veía venir, la crisis ha llegado a los morugos. Este grupo que en su día fue puntero en el Senderismo de nuestra provincia , diría incluso que en nuestra Comunidad, sufre ahora los efectos de esta maldita crisis que nos atenaza.
De contar en sus filas con dos enfermeras, una matrona, un afamado reportero, dos ilustres cronistas, una jefa de ingestas y colaciones, una jefa de convivencia, una jefa de suministros, un jefe que llegó a ser “adalid” y un ejército de esforzados caminantes, dispuestos a cubrir eficazmente los cargos anteriores si la situación lo requería, hasta completar más de veinticuatro miembros; hemos pasado, tras un ERE salvaje, a contar en plantilla con solo cuatro componentes.
Unos se han acogido voluntariamente al ERE, otros, como los cronistas, han visto reducida su participación a la realización de crónicas hechas de oído, en un caso, o a crónicas de sociedad en otro, huérfano como está de alguna excursión que llevarse a la boca. Las enfermeras ha pasado a estar “enfermas”, la jefa de conviencia ya no tiene a quien arbitrar, la jefa de suministros ya no necesita suministrar nada, y al ecónomo se le ha descubierto una cuenta en Suiza con veintidós euros.
Tal es el grado de postración de grupo, que ya solo se le ve completo cuando reparten “judías” en algún comedor social, o al reclamo de fiestas como “Guitar Vera” donde suponen pueda haber viandas y alojamiento gratuitos.
Bien, dejemos las lamentaciones y hagamos votos por una pronta salida de la “crisis”, mientras contaré la última excursión del menguado grupo.

EXCURSIÓN AL PINSAPO DE LAS ESCALERETAS

23 F de 2013 ¡vaya con la efemérides! Un día incierto después de una semana lluviosa, tan solo Mª José, Isabel, Julio y yo nos atrevemos a ir a la Sierra.
Como todo está chorreando y tememos que llueva, decidimos ir a la Sierra de las Nieves para ver si nos regala con el blanco elemento al que debe su nombre, más pensando en echar el día fuera que en caminar.
Tras el desayuno en la venta de Montecorto, continuamos nuestra ruta intentando vislumbrar algún atisbo de mejoría entre el nuberío que nos rodea. Una vez en la pista que sube hacia los Quejigales y la Torrecilla, el termómetro desciende hasta 1,5 grados y la ventisca, mezclada con una fina agüilla, azota las encinas, los pinos y los pinsapos.
Llegados a Los Quejigales, dudamos si recorrer un trecho del riachuelo que baja embravecido o volver un poco más abajo, donde la neblina sea menos cerrada. Decidimos esto último y llegados a la pista de Tolox circulamos por ella unos 500 metros y decidimos echar pie a tierra. Queremos estirar las piernas y ni el frío ni el viento nos desaniman, ni una pareja que regresa diciendo que más abajo la lluvia los ha hecho volver.
Pensando caminar solo un ratito no cogemos las mochilas, emprendemos la marcha bien abrigados, con guantes, gorros y chubasqueros. El aire sopla fuerte pero nos da de espaldas y nos anima a caminar. Pasada media hora llegamos al inicio del sendero del Pinsapo de las Escaleretas, lo tomamos. Todo está chorreando agua, pero el piso es bueno. Después de un kilómetro de senda llegamos a nuestro destino, un enorme pinsapo de 16 metros de alto y 5 metros de diámetro en su tronco, con ramas enormes y aspecto de árbol centenario, de 350 a 500 años se le calculan. Después de admirarlo continuamos la senda para completar el círculo que describe.
Un desvío llama mi atención, lo sigo un rato para averiguar si se trata de la vereda que baja al Nacimiento del Río Verde, creo que sí, en otra ocasión espero confirmarlo. Desde allí se divisa un extenso valle enmarcado por la Torrecilla y las sierras adyacentes y que termina en las Sierras de Mijas y el mar. Luego volvemos sobre nuestros pasos y regresamos a la senda circular que asciende hasta otro carril mucho más marcado. Un nuevo desvío que recuerdo haber tomado con Isabel hace ya muchos años buscando el famoso nacimiento, al que no llegamos. Se pone muy nerviosa con tanta “investigación”, así que lo seguimos unos minutos para ver el mar hacia S. Pedro de Alcántara y las pistas que bajan de la Fonfría y rápidamente volvemos de nuevo al carril de regreso.
El tiempo levanta algo y divisamos la nieve en la Torrecilla, aunque las nubes siguen sin dejarnos ver la cumbre, el viento sigue fuerte pero la cuesta arriba hace sentir menos el frío. Cuando llegamos al coche han pasado dos horas y cuarto.
No ha sido una caminata larga pero sí hemos disfrutado de una bella excursión.
De regreso tomo la carretera del Gaidóvar y subimos a Grazalema. Tomamos café y damos un paseo, luego bajamos a El Bosque y tras una última y obligada parada en la Venta Julián, regresamos a casa. Por el camino las bromas sobre las “bajas” en el grupo, dan origen a la “reflexión” sobre el ERE en los Morugos.

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