Posteado por: Antonio | 22 marzo 2013

Villaluenga – Fardela – Dornajo – Charca Verde – Villaluenga

LA RESEÑA DE LA EXCURSIÓN QUEDA PERFECTAMENTE EXPLICADA CON EL CIRCUITO COMPLETO   picando  EN ESTE FICHERO.

Ruta 7- VILLALUENGA  –   FARDELA  – DORNAJO – CHARCA VERDE – VILLALUENGA

—————————————————————————————————————————————————

RESEÑA  ORIGINAL PINCHANDO EN EL FICHERO QUE APARECE EN LA CABECERA DE LA ENTRADA. 

Después de dos Martes sin excursiones a causa de las borrascas y con “mono” de sendero como dice Brian, Cecilio propuso una ruta para este Jueves en el que las borrascas daban un respiro, a modo de lo que él llama “experimento”. Supongo que lo llamó así porque en ninguna de las rutas que aparecen documentadas en las distintas páginas Web o libros de excursiones, aparece esta ruta circular: Villaluenga-Casa del Fardela-Cortijo del Dornajo-Charca Verde-Villaluenga. Sí que aparecen dos rutas separadas e independientes, una hacia la casa del Fardela y Cortijo del Dornajo y otra hacia la Charca Verde, pero el paso entre el cortijo de Dornajo y La Charca Verde, salvo alguna de las cabras que por allí pastan, nadie debe haberlo cruzado.

Salimos a la hora habitual de Cádiz solamente Rafa Poveda, Brian y Cristóbal y nos encontramos en la Venta Julián de El Bosque con Rafa y Cecilio. El hecho de que apareciéramos a la cita del “jefe” tan sólo 4 senderistas, en estos momentos me genera la duda de si los únicos que no temíamos al experimento de Cecilio fuimos los que nos presentamos o si la vida de jubilado tiene un montón de obligaciones. Bromas aparte, desayunamos y nos dirigimos hacia Villaluenga del Rosario que tiene el honor de ser el pueblo más pequeño y el más alto de la Provincia de Cádiz. Iniciamos el “experimento” a las 10:23:16 en Villaluenga, punto 1, situado a 858 m. de altitud. Pasamos por la Plaza de toros y seguimos un paseo empedrado paralelo a la carretera que va a Grazalema; al cabo de unos 600 metros encontramos un portillo a nuestra izquierda, punto 2, situado a 920 m. de altitud, el cual tomamos. Son las 10:41:20.

Según ascendemos por el camino observamos numerosos prados situados todos ellos del otro lado de la carretera y con numerosos rebaños de ovejas en consonancia con las fábricas del queso payoyo de Villaluenga.

Son las 11:42:29, traspasamos la cancela Los Navazos y nos encontramos en el punto 3, a 1.120 m. de altitud, enfrente del Navazo Alto, estando el Navazo Hondo más a nuestra derecha.

Sobre el Navazo Alto podemos apreciar el pico del mismo nombre, con 1.395 m. de altitud (ver foto inferior izquierda). Sobre la foto de la derecha podemos apreciar en detalle una de las acepciones que en Andalucía tiene la palabra navazo: “Tierra llana, normalmente sin árboles, que se sitúa entre montañas. A veces, según la formación de la tierra puede filtrar el agua”.

Desde el punto 3 seguiremos hacia la Casa del Fardela, dejando los dos Navazos a nuestra izquierda al igual que la Casa del Caos. A la vuelta de la Charca Verde llegaremos a esta misma cancela por una vereda paralela a la cerca en la que dicha cancela está situada.

Tras una dura subida llegamos a una nueva cancela, la cual traspasamos y desde un suelo de piedra divisamos toda la Sierra de Grazalema y sus numerosos pantanos todos ellos llenos.

Son las 12:25:50, tratamos de localizar Cádiz y Jerez a pesar de cierta neblina a causa de la humedad del suelo y tomando como referencia la casa del Fardela, buscamos una vereda que a ella nos conduzca.

Atravesamos una cancela metálica que da acceso a una zona donde encontramos encinas centenarias.

Mientras Cecilio, en la soledad del Jefe, busca el camino más corto para acceder a la Casa del Fardela, nosotros nos quedamos extasiados ante las caprichosas formas de las encinas.

Por fin divisamos la Casa del Fardela (pag.13) y atajando como podemos llegamos al punto 4, Casa del Fardela y su Pozo de las Nueve Pilas situado a 1.120 m. de altitud.

Los paisajes que tenemos ante nosotros son impresionantes pero ante la dureza de las comunicaciones con esta Casa, podemos intuir el porqué del abandono de sus moradores.

Son las 13:03:46 y tras observar cómo brota el agua del interior de estas tierras proseguimos la marcha hacia el Cortijo del Dornajo.

Según avanzamos, observamos los picos estrella de la Sierra de Grazalema. Salvo error u omisión y de izquierda a derecha de esta página: foto inferior izquierda, Montero, Aljibe y Picacho; foto inferior derecha al fondo, Torreón y San Cristóbal.

También notamos la gran cantidad de agua que surge por doquier y el frío que debe de hacer cuando el Sol se oculta, ya que estamos llegando al punto 5, Cortijo del Dornajo, 1.160 m. de altitud y, a estas horas del día, aún encontramos hielo en los charcos (pag.15).

Son las 13:36:36 y por fin hemos llegado, hoy sin rengue, al Cortijo del Dornajo que es un destino común en las rutas de los Navazos. Enfrente de los restos del Cortijo y con las cumbres del Simancón y del Reloj como fondo, nos dispusimos a comer tras más de 3 horas de caminata (foto inferior derecha pag. 15)

Son las 14:08:27 y ponemos en marcha el “experimento” del Jefe, el cual posa con risa nerviosa junto a una vieja encina porque tras buscar una vereda no la encuentra, ya que sencillamente no existe.

Después de unos minutos de búsqueda nos topamos de bruces con el nuevo paso a la Charca Verde que deberíamos bautizar como ·”Paso de Cecilio”.

Viendo las fotos de la subida por el canchal, algunos tramos a cuatro patas, y la hora de paso por la angarilla de madera no es necesario realizar ningún comentario.

Hacía frío, como se puede apreciar en la foto de Brian, pero el esfuerzo nos hizo entrar en calor como se ve en el posado que hicimos antes de llegar a la mencionada angarilla.

Reiniciamos la subida para alcanzar la angarilla a las 14:58: 09 y a una altitud aproximada de 1.320 metros. El camino desde este punto hasta la Charca Verde hay que improvisarlo porque no existe y se debe mantener, en todo momento, la orientación que nos brinda el pico anónimo de 1.453 m. que aparece en el mapa topográfico respecto a la buscada Charca Verde; debemos resaltar los equívocos que pueden producir los hitos que marcan el camino hacia el Simancón y que van en sentido contrario.

Son las 16:03:05 y, por fin, llegamos a la Charca Verde, punto 5 y situado a una altura de unos 1.340 metros de altitud. Tras las fotos correspondientes, iniciamos el recorrido hasta el punto 4 por una vereda señalizada, al ser un sendero relativamente habitual desde Villaluenga.

Este sendero es constantemente descendente hasta alcanzar la angarilla metálica de entrada a los Navazos y después de pasar por un portillo existente en sus proximidades. Llegamos a dicha angarilla a las 17:11:06 la cual atravesamos; durante el descenso recreamos nuestra vista con la Sierra Bermeja y regresamos a Villaluenga hacia las 18:32:09. Han sido más de 8 horas de recorrido, hemos acabado ciertamente cansados y nos merecemos unas buenas raciones de costillas y carrillada en la Venta Julián.

No haríamos honor a la Verdad si no resaltáramos el olfato de Cecilio para encontrar senderos o inventárselos, como el que hemos realizado hoy desde el Cortijo del Dornajo hasta la Charca Verde. La pena es que no hayamos llevado GPS para anotar las coordenadas y facilitárselas a otros “experimentadores” y hacer que dichos experimentos sean ya con gaseosa.

Otra acepción de “Navazo” en la provincia de Cádiz.

Los navazos son explotaciones en forma de cubeta que permite el riego autónomo por el ascenso capilar del agua y ayudado por el flujo de las mareas. El sistema, de origen árabe, tiene un fundamento físico inverso al empleado en el “enarenado” de Almería, y fue ampliamente generalizado en el siglo XVIII. Su estructura se enmarca en unos bardos de arena laterales dispuestos a modo de cortaviento y que se empleaba para el cultivo de hortalizas, con la capa freática de agua dulce localizada a poca profundidad, y alta capacidad de insolación y elevadas temperaturas interiores.

Denominamos, por tanto, navazo a un sistema tradicional y casi exclusivo de Sanlúcar de huertas organizado en forma de cubetas. Según parece, la etimología proviene del vocablo árabe “nevaa” que significa manar agua, dado que el aporte hídrico no se realiza con el riego sino aprovechando una propiedad física del agua: su ascenso por capilaridad.

Aunque la primera referencia que tenemos es del siglo XVI, este sistema de cultivo estaba muy generalizado a mediados del siglo XVIII, según el Informe del Marqués de Campomanes, de 1772. En los terrenos que van desde el Castillo del Espíritu Santo hasta Bonanza se formó en aquellos tiempos una cordillera de meganos de arena voladera que sepultó una parte del Barrio Bajo. Parece que “alarmados sus habitantes, se decidieron a contener el movimiento de las arenas, sembrando pinos y construyendo navazos”. La cava de hoyos en los cerros que se habían creado permitió al tiempo sujetar las arenas, y crear unas explotaciones agrícolas que se demostrarían muy productivas hasta nuestros días. Según la bibliografía consultada, su ámbito abarcaría las localidades de Sanlúcar, Rota, Chipiona y El Puerto. En Sanlúcar, los navazos se localizan en la línea de costa, mientras que las huertas se encuentran más al interior. En la actualidad sólo quedan vestigios entre Sanlúcar, Bonanza y la Algaida, donde todavía queda el recuerdo de sus estructuras originales.

La cualidad más destacada a simple vista es su forma de cubeta que se debe a su peculiar forma de riego que era de abajo arriba al contrario de la forma natural. Edafológicamente, se localizan sobre arenas finas que permite el drenaje sin dificultad y bajo toda esta arena se encuentra una capa de arcilla muy impermeable que retiene el agua. La duna es sólo un soporte físico de la planta ya que no tienen componentes fertilizantes. La principal dificultad del navazero era la de que la plántula alcanzara esta capa freática y esto se hacía con riego manual planta a planta. Una vez alcanzada la capa freática se abastecerá aprovechando los flujos y reflujos de las mareas.

Resulta curiosa la observación que realiza Juan Sánchez en el seminario de agricultura y artes en 1799: “El que no esté acostumbrado a ver y observar semejante clase de cultivo en arena pura tendrá por ilusión cuanto se diga acerca de su conversión en terreno abundante por medio del abono y la laboriosidad de aquella clase de labradores”. Y también apunta: “Los abonos son en todo conforme a los que acostumbran a las…

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: