Posteado por: Antonio | 3 febrero 2015

BAJADA AL HUNDIDERO Y CIRCULAR BENAOJÁN / CUEVA DEL GATO.

Bajada al Hundidero y circular Benaoján/Cueva del Gato.

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     Hoy 24 de enero de 2015, amanece en Jerez un día frío pero luminoso, un excelente día para caminar por la Sierra. A la hora habitual ( las nueve de la mañana) nos damos cita en Ifeca diecinueve componentes del grupo de senderismo Los Morugos. ¡A no que eso fue ayer para cenar en casa de Felisa! Perdón  por la confusión, hoy hemos ido a caminar Pepe, Charo, Isabel y Cecilio. Excuso decir lo descorazonador que resulta semejante desequilibrio y, lo peor, es que está plenamente justificado entre el invierno, la gripe,  las ocupaciones y los achaques.

    Pero voy a dejar de lado los lamentos y voy a centrarme en la hermosa jornada que hemos disfrutado los cuatro afortunados caminantes.

    Después de desayunar en El Arenal, mejor atendidos y con un costo menor que otras veces, nos dirigimos hacia el Hundidero. Las Sierra del Pinar y del Endrinal continúan nevadas y añaden un punto más de hermosura al camino hasta llegar allí, los verdes nuevos y brillantes lo cubren todo, numerosos arroyos y  correntías jalonan la ruta, un sol todavía débil pero luminoso nos hace presagiar una buena jornada.

   Aparcamos el coche y un poco antes de las once comenzamos a bajar al Hundidero. El Pantano de Montejaque tiene bastante agua y le hacemos algunas fotos con el Simancón nevado al fondo. El suelo está mojado y en las zonas de umbría hay una fina capa de hielo sobre los escalones de piedra y cemento, por lo que hay que sujetarse bien en el cordel que sirve de baranda.

    Los farallones que rodean el profundo hoyo aparecen luminosos, casi cegadores y el contraste sombra y luz es tan acusado que la cámara tiene dificultades para sacar alguna imagen decente. El descenso es muy fuerte y las rodillas se resienten un poco.

    Llegados al fondo el frío parece haberse calmado, a pesar de la umbría, nos hacemos unas fotos en el pozo junto a la entrada a la gruta y accedemos al interior de la enorme bóveda. El lugar es sobrecogedor, pero hoy apenas entramos pues el arroyo lleva bastante agua y no nos permite internarnos lo que nos gustaría. Pasados unos minutos volvemos sobre nuestros pasos.

     La subida es dura, pero la hacemos despacito y antes de que nos demos cuenta hemos pasado el peor tramo. No dejamos de admirar el impresionante lugar que nos rodea, da pena marcharse, hemos venido muchas veces pero empiezo a sentir nostalgia por el grupo y cada mirada es un poco como si dijera adiós de parte de muchos  de sus miembros  y, tal vez, una de las últimas también para mí.

  Hemos hecho la bajada y la subida en una hora y diez minutos y mi podómetro marca tres km y seiscientos metros. Nos subimos a los coches y nos dirigimos a Benaoján, allí aparcamos y comenzamos la segunda ruta de la jornada, son la una menos veinte y el espléndido día nos anima a comenzar  con buen ritmo.

   A la salida de Benaoján, dirección Montejaque, tomamos el camino viejo de Ronda (un cartel marca 11´5 km hasta allí), y pronto atacamos el empinado zigzag que hace que el cementado carril gane altura rápidamente.

   A nuestra espalda, el panorama hacia Benaoján y el valle del Guadiaro es bellísimo y conforme ganamos altura se hace más y más espectacular. A nuestra izquierda, un mar de piedra enmarca  Montejaque  entre espectaculares paredes calizas. La durísima subida la hacemos a paso lento, parando numerosas veces para hacer fotos y disfrutar del paisaje.

    Ya casi en la cima del puerto nos encontramos un grupo de chicas que nos preguntan por Benaoján, se lo señalamos y sienten un gran alivio viendo que les queda solo la bajada, un poco más arriba, ya en el final del puerto una profesora nos pregunta por la Cueva del Gato y le informamos que se han pasado un kilómetro  del punto donde la vereda se divide y que debían haber tomado la que baja a la Cueva. Llama a las demás por teléfono y les hace dar la vuelta, luego siguen nuestros pasos.

    El horizonte ahora lo domina la Sierra de las Nieves, que hace honor a su nombre, también aparece Ronda y numerosas casas diseminadas hacia Arriate. A nuestros pies corren el Guadiaro y el ferrocarril Ronda/Algeciras.  En poco tiempo estamos en el hermoso paraje de la Cueva del Gato.

   Subimos hacia la entrada de la gruta y nos hacemos unas fotos en el puentecillo sobre la cascada. El caudal es enorme, nunca lo hemos visto así, la verdad es que impresiona. También le hacemos fotos a las brillantes hojas de acanto que decoran el acceso a la cueva.

   Luego hacemos el rengue y reponemos fuerzas. El grupo de niñas se marcha hacia la estación de Benaoján, son de un instituto de Algeciras y vuelven en tren a las tres, por lo que han decidido comer en el Nacimiento del Molino y luego ir a la estación. Nosotros lo hacemos un ratito más tarde.

   De regreso atravesamos el Guadiaro por lo que queda del derruido puente de madera, tomamos la vereda que sigue la margen izquierda del río y en poco tiempo llegamos a la barriada de la estación de Benaoján, faltan unos minutos para las tres pero no vemos a las niñas en la estación.

    Subimos hasta el Molino del Santo y al tomar el carril que sube a Benaoján vemos al grupo de Algeciras que está comiendo en el Nacimiento. Seguramente tomarán otro tren, porque se les ve absolutamente despreocupadas de la hora.

   El Nacimiento está espectacular, el agua brota de la roca con fuerza desde varios puntos, forma un laguito transparente de un precioso color esmeralda, y se precipita al cauce en una amplia cascada que se rompe contra el lecho, formando un tumulto blanco de aguas enfurecidas.

    Sólo queda agachar la cabeza y afrontar la dura subida que nos queda hasta Benaoján. Lo hacemos por el carril cementado y con paso cansino. Accedemos a las primeras casas del pueblo, o las últimas según se mire, y llego a la conclusión de que hubiera sido mejor seguir el andadero de la carretera, ya que hemos subido más y el barrio al que llegamos no parece el más recomendable.

   A las tres y media estamos en el coche, hemos caminado  once kilómetros  y disfrutado de un magnífico día. Ya solo q ueda referir  la consabida cervecita en los Cuatro mojones y el feliz regreso a casa.

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