Posteado por: Antonio | 4 marzo 2015

SALINAS DE IPTUCI Y CAMINO ALTO DE PRADO DEL REY AL BOSQUE. El Jefe.

SALINAS DE IPTUCI Y CAMINO ALTO DE PRADO DEL REY AL BOSQUE.  7-02-2015

salinas Iptuci

Esta vez nuestro propósito era hacer una ruta sencillita para ver si se van animando los más renuentes, así que no madrugamos y a las nueve y media aparecimos por ifeca: Marisol, Adolfo, María José, Julio, Carmen Gómez, Mamen (que de nuevo nos permitió gozar de su presencia y simpatía), Juan Bautista, Isabel, Cecilio, Raquel, Rosa ¡y Felisa!.

Como siempre desayunamos en  la venta Julián y saludamos a nuestro querido Eloy. Felisa preguntó si era facilita y lanzó un expresivo: -“¡espero que sí!”.

salina iptuci-2Nos encaminamos primero a visitar las salinas de Iptuci –  nombre de una colonia romana en el cercano cerro de Cabeza de Hortales –  pues las salinas,  aunque son de origen fenicio, fueron explotadas principalmente por ellos.

La visita resultó ilustrativa y entretenida y, terminada la misma, quien más y quien menos compró algunas tarrinas o saquitos de sal.

Luego subimos a los coches y fuimos a ver las salinas de Hortales, que están muy cercanas y que aparecen abandonadas porque alguien tuvo la feliz idea de cementarlas y acabó con ellas. Testigo mudo de este desolado lugar es un también abandonado cortijo con un hermoso porte.

Y por fin ponemos rumbo a Prado del Rey para hacer la prevista caminata. Allí preguntamos por el camino alto Prado del Rey/El Bosque, ellos lo llaman el camino de Las Lomas, nos indican el comienzo y allí dejamos los coches.

Nada más comenzar una impresionante cuesta cementada aparece ante nuestros ojos, es la última calle del pueblo. Adolfo, Marisol y Rosa optan por regresar al coche y subir con él. Los demás la atacamos con pasito lento y salvamos los trescientos metros renqueando y bufando.

Una vez en el carril el ascenso se suaviza, aunque la cuesta continúa otro kilómetro más. Ahora el paso es más alegre, el día es luminoso y la temperatura buena, aunque una ligera brisa de norte refresca bastante el ambiente.

El paisaje se abre hacia el Cerro de Cabeza de Hortales, la cola del Pantano de los Hurones y en la lejanía hacia el Aljibe, también hacia la campiña. A nuestra izquierda La Silla nos cierra el horizonte.

Luego el camino se tiende e incluso tiene algún tramo de descenso, para alcanzar finalmente  la cresta de la loma y abrir el paisaje hacia Sierra Margarita y Sierra del Pinar. En este punto la marcha alcanza su punto máximo de “bucolismo”, con la presencia de un rebaño de cabras, unos cuantos borricos, alguna pequeña piara de cerdos y varios caballos blancos. Todos se apartan a nuestro paso, un poco asustados por nuestra charla y por los clics de las cámaras.

A tres kilómetros de la salida una cancela cerrada con candado nos impide el paso. Sale por ella un señor con un todoterreno y nos dice que podemos pasar por la portezuela de al lado y seguir por fuera de la valla que “protege” el carril de indeseados intrusos.

Junto a la portezuela una piara de cerdos espera nuestra entrada. El suelo está embarrado y ennegrecido, lleno de pisadas de cerdos y se prolonga junto a la valla varios cientos de metros. Los cerdos nos siguen y cada vez se suman más al cortejo. Decidimos abandonar la proximidad de la valla y bajamos a una ladera salteada de quejigos que nos regala una hermosa panorámica que de las sierras Margarita y el Pinar a las que se suman ahora, en la lejanía, la Sierra del Endrinal (todavía nevada),  las sierras del Caíllo y todas las que enmarcan el Salto del Cabrero.

El camino ha desaparecido, si queremos continuar debemos bajar  en dirección a El Bosque y optamos por regresar.

De nuevo en el fangal los cochinos vuelven a seguirnos hasta que cruzamos la portezuela. Luego seguimos un poco más el carril hasta encontrar un lugar para tomar el rengue. Lo encontramos junto a unos troncos de árboles muertos.

Hacemos un rengue/comida y reponemos fuerzas, sin prisas, disfrutando de una hermosa vista. Es la brisa norteña la que nos echa de allí.

La animada charla y el camino de bajada hacen muy llevadero el regreso. Ya en el pueblo Rosa se anima a bajar la empinada cuesta (ya se sabe que pa las cuestas arriba quiero mi burro que…). Raquel nos lleva a una pastelería y  nos sentamos a tomar café.

Es el punto y final a un  tranquilo y hermoso día.

NOTA:

SALINAS-3Las Salinas de Iptuci, en pleno Parque Natural de Los Alcornocales, datan de la edad de bronce y actualmente son las últimas salinas de interior que se mantienen en funcionamiento. Los fenicios ampliaron su estructura para la conservación de alimentos a gran escala, la cual formaba la base económica de la antigua ciudad romana de Iptuci. A lo largo de los años estas salinas se han ido aprovechando, siendo su actividad documentada por primera vez en el s. XIV en el reinado de Alfonso XI.

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