Posteado por: escuer | 28 octubre 2015

Día 12 de octubre

Y llegó el día grande de Zaragoza. Fiesta Nacional, que por cierto en Jerez se celebra acudiendo a comprar a Hipercor y el Corte Inglés, ¡Y luego nos quejamos!.

Desayunamos en el hotel y vimos que todos los comensales, forasteros por supuesto, pues de lo contrario pernoctarían en sus casas, iban vestidos con el traje típico aragonés, jóvenes y no tan jóvenes, niños, adultos y ancianos, todos ellos ataviados a la usanza tradicional. Entre todos destacaba un niño de unos 6 años de apariencia oriental, el padre de manera socarrona dijo:

-Éste es de ahí al lado. Del valle de Tena.

Y el chinito, ataviado asimismo, no paraba de jugar y hacer las tropelías típicas y tópicas que su edad demandaba. La madre en un arranque de enfado, lo retuvo y volviendo a colocar faja y cachirulo, zaragüeyes y camisola una y ciento de veces le gritó:

-¡A ver si logramos llegar al Pilar vestidos!

Ella lo debía de saber, que lo conocía, si no como lo había parido, si al menos como lo había criado.

Y nos acercamos a la plaza. El gentío estaba algo más disperso que el día anterior por lo que fue más fácil llegar. El que estuviese algo más disperso no quiere decir que no fuese abundante y numeroso. Eso sí, todos ataviados a la usanza clásica y tradicional. Hay que hacer notar que el traje tradicional de Aragón es de lo más variado y diverso, ya que cada región, cada valle, e incluso cada pueblo tiene el suyo propio y diferente de los demás.

Componiendo el manto de flores

Componiendo el manto de flores

En el centro de la plaza, y presidiendo todo la Virgen, sobre un pedestal metálico inmenso, estaba siendo vestida con su manto floral ofrecido por sus devotos. A la memoria acudieron aquellas ofrendas de hace 55 años, mucho más pequeñas, más intimas y familiares, pero ahora todo se había magnificado. La cola de los oferentes era inmensa, alcanzando varios centenares de metros, e incluso podríamos calcular que kilómetros. Todos vestidos con el traje típico, y a la gran variedad de trajes aragoneses había que añadir los de otras regiones, pues había casas regionales diversas afincadas en Zaragoza y que sus miembros vestían con los trajes de su región de origen. Asimismo había grupos diversos de Cataluña, Navarra, Valencia etc. Luego todo el tipismo español estaba representado allí. Y no solamente vestidos, sino que iban acompañados de sus correspondientes grupos musicales y todo era un gozo y deleite para los sentidos, por la fragancia de las flores, los sones de la música y el colorido de los trajes. Puede decirse que más que Zaragoza o Aragón aquello parecía mañolandia. La cola alcanzaba la calle Alfonso, se alargaba por el Coso y se perdía por otras vías y calles de la ciudad. Y mientras la Virgen iba engalanándose con toda clase de flores, capullos y pimpollos que sus fieles le ofrecían.

Llevábamos bastante tiempo disfrutando del espectáculo, pero era necesario partir hacia Épila, donde Adolfo II y Pilar nos tenían reservado plaza en un restaurante. Llegamos a esa villa y fuimos a admirar la iglesia, dado que por haber oficios se encontraba abierta. El cura o sacerdote, en un sermón largo y soporífero, desgranaba toda la historia de la formación del benemérito cuerpo de la Guardia Civil, cuya patrona se celebraba ese día. A algunos les dio tiempo a bajar al bar de la plaza, tomarse una cerveza y al subir todavía estaba con el duque de Ahumada.

Acabados los oficios religiosos los anfitriones nos invitaron a tomar un, según ellos, pequeño refrigerio, que no fue tan pequeño, pues es bien conocida la hospitalidad de estas gentes, que por darte te dan todo lo que tienen, incluso te dan la razón aunque tú no la tengas, pues nunca te dicen que no, siempre te dicen  “”, aunque luego añaden,” …por los cojones”.

Ofrenda floral de un grupo nicaragüense

Ofrenda floral de un grupo nicaragüense

Acudimos al lugar reservado por Adolfo II y Pilar, el Restaurante “Los Navarros” cuyos salones estaban abarrotados por comensales, señal inequívoca de que ahí se come bien, y verdad era. Por supuesto, e incomprensiblemente, hombres y mujeres separados. Y estas últimas libaron de la sangre de Baco más de lo que fuera de desear de tal forma y manera que se les soltó, no solamente la lengua, sino todas sus frustraciones y represiones sociales, y era digno, no ya de ver, sino de oír el jolgorio e hilaridad que organizaban con sus risas y carcajadas. Y de las que más se desmelenaban, aunque todas lo hicieron, fueron Isabelita y Marisol que con sus risotadas se destacaban sobre todas las demás. El tema a tratar, fácil es adivinarlo: hombres y sexo. ¡Había que ver a cuál le daban más importancia!.

Con estos lances y sucedidos finalizó la magnífica colación y nuevamente a la capital del reino aragonés. A la Virgen seguían llegando donantes y oferentes para formar y cubrir su manto floral, y eso que estaba bien avanzada la tarde y llevaban 12 horas desde que empezó la ofrenda. Nuestro objetivo era visitar la segunda catedral de Zaragoza, en este caso, tanto por antigüedad, belleza e historia, la primera. Empleamos la palabra “La Seo” sabiendo que es una redundancia pues seo, en aragonés significa catedral. Su nombre oficial es Catedral de “El Salvador”. Si bien Zaragoza  y Salamanca son las únicas ciudades de España que tienen dos catedrales, (El caso de Salamanca es diferente) durante varios siglos Zaragoza tuvo dos cabildos, aposentados en La Seo y en El Pilar respectivamente. Los enfrentamientos, luchas y discordias entre ellos fueron constantes durante cinco siglos, hasta que Clemente X puso final a los mismos con la salomónica Bula Unión. En la actualidad el arzobispo, en su toma de posesión, hace promesa de respetar dicha bula, cambiando de sede el 1 de abril. Admiramos dicho templo, el cual ha estado varias décadas en restauración. Este humilde cronista que por su edad, no solamente llama S. Gil a la cercana calle, sino que ha conocido las dos fases de “La Seo” puede dar fé, y así lo hace constar, que el esfuerzo, tiempo y dinero han merecido la pena. Actualmente es brillante y luminosa. Todavía recuerdo lo oscura y lóbrega que era en la década de los pasados años 50.

A la salida del templo, las 9 de la tarde-noche, los cielos se abrieron y se vaciaron en cascadas y cataratas de agua obligando a suspender la ofrenda de flores que todavía continuaba, y a nosotros a buscar refugio y asilo nuevamente en el templo. Juan no fue tan afortunado y no dándole tiempo tuvo que buscar amparo y cobijo en un portal. Aplacadas las furias acuosas dimos por finalizada la jornada.

 

 

Dia 13 de octubre

Apenas el rubicundo Apolo comenzaba a desperezarse cuando los Morugos, y después de la colación matina,l se ponían en marcha nuevamente hacia la bien pateada plaza del Pilar. Esta vez las flores dieron paso a los frutos. Y mañolandia nuevamente se ponía a los pies de la Virgen para ofrecerle lo mejor de sus huertas y vergeles. Larga cola de fieles portando cestos y canastas, espuertas y capachos, e incluso pequeños carros de manos, todo ello llenos de frutos, verduras y hortalizas de lo más variado y diverso. Con sus trajes típicos, sus rondallas y músicas, que la jota delante de la Virgen se hace oración.

La hueste moruga rindió su particular homenaje y luego se dedicó a recorrer algunas calles céntricas de la ciudad, poniendo especial interés en DSC00499visitar el Patio de la Infanta, en la sede de Ibercaja. Dicho patio, uno de los más bellos de España pertenecía a un palacio del S-VXI situado en el barrio de la judería. Un incendió destruyo el palacio en el S-XIX salvándose el patio solamente. Éste fue adquirido por un anticuario francés que lo trasladó al país vecino, y hace unos años, la citada entidad bancaria lo adquirió y montó en su sede. Merece una visita por su belleza y riqueza ornamental.

El refrigerio en el restaurante El Cierzo, sito en la calle Jaime I, antigua San Gil, y después de hacer tiempo y reposo para asistir al Rosario de Cristal, larguísima procesión, que como su nombre indica los misterios son carrozas luminosas de cristal, las avemarías y padrenuestros son faroles, asimismo de cristal, y todos ellos acompañados por agrupaciones, cofradías, asociaciones diversas, y asimismo vestidos a la usanza típica, si bien esta vez la música queda relegada a la oración y recogimiento. Sato Domingo puede sentirse satisfecho de su obra.

Y como el espíritu ya lo teníamos satisfecho y bien nutrido, y no así nuestros cuerpos, nos retiramos, ¡cómo no! al Tubo a dar cumplida cuenta de mundanos apetitos.

Y después de aposentarnos en el hotel dimos por finalizada la jornada, y con ella la marcha por estas tierras, puesto que al amanecer siguiente Cecilio e Isabel se quedaban en ellas. Carmina y Escuer emprendían viaje a Madrid en tren para continuar su periplo por célticas tierras, pero esto es otra historia Y los demás hacia sus cuarteles invernales en la campiña jerezana.

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